viernes, 25 de septiembre de 2015

Barcelona A-Z: Calafell

Las casualidades me trajeron bien acompañada hasta Barcelona y me dejaron en buenas manos.

Compartí piso con Alba a mi llegada, nos encontramos en internet y mi intuición quedó anclada en la idea de vivir con ella. Al llegar todo tuvo sentido, todavía recuerdo perfecto el recibimiento el primer día, le siguieron las cenas, las charlas y después conocer a sus papás y a una de sus hermanas un domingo de comida familiar en La Paradeta del Born.

Su familia vive en Calafell y ahí crecieron albins y sus hermanas. Calafell se convirtió en otra casa para mí. El primer día que fui fue por tema de papeleo. Iba sola, hubo problemas de comunicación y al final no coincidí con la mamá de alba que iba a acompañarme al ayuntamiento, como ya había hecho el viaje me di una vueltita por el pueblo, caminé por el malecón y creo que me comí un helado (no lo sé de cierto pero es muy probable...). 

La segunda vez sí acordé hora con su madre, quien me recibió en la estación apenada por el suceso anterior, me acompañó al trámite, me llevó a desayunar, a dar una vuelta por el pueblo, me enseñó el castillo, nos tomamos algo, fuimos a casa, preparó la comida, pasamos la tarde hablando y descubriendo lo similares que éramos 2 familias en lados opuestos del atlántico.

A partir de ahí se hizo costumbre bajar a Calafell con Alba y sus padres a pasar el fin de semana, a comer, a pasear por pueblos vecinos, ir a ferias, ver películas, pasear por el pueblo.

Conforme se acercaban las fechas decembrinas empezaban las dudas de si encontraría asilo o si pasaría la cena de navidad comiendo atún de lata sola en mi casa.... mentira, nunca hubo dudas... pero le da un toque dramático explicarlo así... por supuesto que los Raventós me recibieron en su casa.

Calafell se volvió como mi versión catalana de Pachuca. Ahí donde está casa, donde está la familia, donde vas el fin de semana a dejarte consentir y comer bien. Es el lugar para ir a compartir un poco de apapacho cuando extrañas o te cansas o necesitas fuerzas, por eso la C es de Calafell (como cuando dicen "c de casa").